Senadores demócratas alertaron que el oro para la moneda conmemorativa del 250 aniversario de EE. UU., con imagen de Donald Trump, podría provenir de minas y negocios ligados al narcotráfico en Colombia, México y Perú, pidiendo detener su producción.
La conexión inesperada que ensombrece el oro conmemorativo
Senadores demócratas del Congreso federal de Estados Unidos han emitido una advertencia significativa sobre la moneda de oro diseñada para conmemorar los 250 años de la fundación de la nación, la cual presenta la imagen del presidente Donald Trump. Elizabeth Warren, de Massachusetts, y Ron Wyden, de Oregon, manifestaron su preocupación. En una misiva dirigida al secretario del Tesoro, Scott Bessent, y al director de la U.S. Mint, Paul Hollis, los legisladores solicitaron la interrupción inmediata de su producción. La comunicación, revisada por The Washington Post, enfatiza la necesidad de que la Casa de Moneda (U.S. Mint) garantice que el metal precioso no esté asociado a actividades de explotación o criminales.
La acuñación de esta pieza conmemorativa, de 24 kilates, representa uno de los objetivos de la administración actual para cimentar la imagen del presidente en el marco del dos y medio siglo de existencia de Estados Unidos como nación independiente, cuya fecha se celebra este 4 de julio. Junto a esta moneda de oro, que pesa una onza, la U.S. Mint también tiene planes de lanzar un billete de 250 dólares en edición limitada, igualmente con la efigie de Trump.
Cómo el rastro del oro llega hasta cárteles sudamericanos
El principal argumento esgrimido por los senadores demócratas contra la moneda dorada se centra en la cadena de suministro del oro utilizado. Existe la posibilidad de que el metal provenga, al menos en parte, de minas ubicadas en Colombia y de casas de empeño en México y Perú. Estas operaciones, según los legisladores, estarían controladas directamente por cárteles del narcotráfico de dichas naciones.
Medios de comunicación de referencia, como The Washington Post y The New York Times, han reportado y alertado sobre la procedencia del suministro de oro extranjero que ingresa a Estados Unidos, mencionando conexiones con minas y negocios vinculados al narcotráfico. La preocupación ha sido un tema recurrente en la prensa durante meses, antecediendo la actual controversia sobre la moneda presidencial.
El diseño presidencial y una aprobación sin objeciones
El diseño de la moneda conmemorativa, de 24 kilates y una onza de peso, presenta la imagen del presidente Trump con una mirada desafiante, los puños sobre el escritorio de la Oficina Oval de la Casa Blanca. Esta composición visual busca proyectar una imagen de poder y control absoluto. La propuesta de diseño recibió la aprobación unánime de la Comisión Federal de Artes el pasado mes de marzo. Es importante señalar que todos los integrantes de esta comisión fueron designados directamente por el presidente Trump, quien además dio su aval final a la imagen que adornaría la pieza metálica. El billete de 250 dólares en edición limitada, con una iconografía similar, también forma parte de la estrategia.
Doble ironía: carteles designados por quien los inmortaliza
La situación presenta una profunda ironía. La moneda de oro busca perpetuar la imagen de Donald Trump en un metal precioso, sin embargo, el origen de ese metal podría estar relacionado con los cárteles del narcotráfico de Colombia y México. Esta conexión se contrapone directamente con las acciones del propio presidente, quien en enero de 2024 designó a estas organizaciones como “Organizaciones del Terrorismo Internacional”, una medida que pretendía reforzar la lucha contra el crimen organizado transnacional. La posibilidad de que su legado quede vinculado, aunque sea de manera indirecta, a estas entidades, resalta una notable contradicción.



