La presidenta de Morena, Ariadna Montiel Reyes, muestra indecisión sobre la expulsión del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, quien enfrenta una acusación penal en Estados Unidos. El partido espera pruebas y distingue su militancia de su función pública.
La encrucijada del partido: entre la militancia y el cargo público
La permanencia de Rubén Rocha Moya como militante activo de Morena se ha convertido en un punto de ambigüedad para la dirección del partido. Desde la Ciudad de México, Ariadna Montiel Reyes, presidenta nacional de Morena, expresó una clara incertidumbre respecto al estatus futuro del gobernador con licencia. Esta situación emerge a raíz de una acusación penal formal presentada en Estados Unidos.
Durante una conferencia de prensa realizada el martes 2 de junio de 2026, la líder del partido abordó el cuestionamiento central sobre si Rocha Moya continuaría formando parte del Movimiento de Regeneración Nacional, incluso frente a los señalamientos internacionales. Montiel Reyes enfatizó la importancia de acceder y analizar las pruebas que configuran el caso en Estados Unidos. Además, estableció una distinción fundamental: la militancia dentro de la estructura partidista de Morena difiere de las responsabilidades inherentes al cargo de gobernador, del cual Rocha Moya ya se ha separado formalmente.
La dirigente guinda articuló su postura de manera fluctuante. Inicialmente, al ser interpelada sobre el destino del exgobernador, Montiel declaró que la separación del partido “no necesariamente tiene que ocurrir”. Sin embargo, su declaración evolucionó a un “ni sí, ni no” categórico, reafirmando la postura de esperar la presentación y revisión de las pruebas provenientes de la autoridad estadounidense.
Fiscalía y pruebas: la pausa necesaria en la decisión partidista
La postura oficial de Morena se ancla en la espera de los resultados de las investigaciones en curso. Ariadna Montiel Reyes subrayó que el partido se mantendrá vigilante y atento a los avances que la Fiscalía General realice en este caso. La presidenta de Morena detalló que los implicados han sido citados y han acudido, lo cual forma parte del proceso legal en marcha. Esta fase de observación es crucial antes de tomar cualquier determinación interna sobre la militancia de Rocha Moya.
La separación del cargo gubernamental de Rocha Moya se explicó como una medida temporal y necesaria. Esta acción se justifica bajo el argumento de que la militancia en Morena es una cuestión, mientras que la atención y el servicio al pueblo de Sinaloa, representado por la función pública, constituyen la prioridad máxima. Esta diferenciación busca garantizar la estabilidad y la gobernabilidad, independientemente del proceso penal que se desarrolla. La atención se centra en la resolución de los hechos y sus implicaciones para el estado.
Defensa de la soberanía: blindaje de Morena ante injerencia externa
En un giro discursivo que enlazó el caso individual con una estrategia política más amplia, la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, alineó sus declaraciones con la visión de Claudia Sheinbaum. Montiel Reyes reiteró la firme convicción del partido de no permitir ser “piñata” de nadie, en referencia a la resistencia contra señalamientos que consideren injustificados o sin fundamento. Esta posición busca consolidar la unidad interna y evitar la desestabilización a partir de acusaciones externas.
La dirigente también manifestó un compromiso enérgico para frenar cualquier injerencia extranjera. Este blindaje se proyecta de manera directa hacia el horizonte electoral de 2027, con el objetivo de salvaguardar la autonomía del proceso político nacional y proteger al partido de influencias externas que puedan distorsionar su camino. La cohesión del movimiento y la defensa de su integridad ante presiones foráneas se perfilan como ejes centrales en la estrategia a largo plazo de Morena.



