Asegura el PRI bastión coahuilense: legado Moreira y oposición debilitada

Descubre cómo el PRI asegura su control en Coahuila para 2026. Analizamos la influencia del "moreirato" y la ineficacia de Morena y PAN. Un vistazo crítico al último bastión priista.

Asegura el PRI bastión coahuilense: legado Moreira y oposición debilitada
Asegura el PRI bastión coahuilense: legado Moreira y oposición debilitada

Las elecciones legislativas de 2026 en Coahuila confirman la hegemonía del PRI, sostenida por la estructura del “moreirato” y la ausencia de una oposición efectiva. La dinámica política local difiere del ámbito nacional, consolidando al estado como el último bastión priista del país.

Coahuila: El último enclave del priismo nacional frente a 2026

En el contexto de las próximas elecciones legislativas, programadas para el domingo, el estado de Coahuila se perfila como el único bastión del PRI a nivel nacional. La discusión electoral, según la politóloga Machely Flores Reyna, directora de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Autónoma de Coahuila, no se centra en la competencia entre partidos o candidaturas, sino en la persistencia del PRI como fuerza dominante.

Coahuila ostenta una relevancia histórica singular al ser el último reducto del PRI en México. Esta permanencia se fundamenta en una estructura territorial “súper sólida,” descrita como una maquinaria competitiva. La red de lideresas que la conforman se ha mantenido “inamovible,” un rasgo distintivo en comparación con el resto del territorio nacional. En este escenario, el PAN ha desaparecido como una oposición real, mientras que Morena carece de un arraigo local significativo para ofrecer una competencia efectiva.

La arquitectura del “moreirato”: Red inamovible y sus profundas huellas

La estructura territorial priista que sostiene la hegemonía en Coahuila fue edificada por Humberto Moreira Valdés, quien ejerció como gobernador del estado entre 2005 y 2011. Posteriormente, fue líder nacional del PRI antes de su expulsión en 2017 por su participación como candidato a diputado local por el Partido Joven (actual Nuevas Ideas). En 2024, Moreira reapareció durante el primer informe del actual gobernador, Manolo Jiménez Salinas. Recientemente, se especuló sobre su presencia en una reunión con candidatos de la Alianza Ciudadana por la Seguridad, conformada por el PRI y Unidad Democrática de Coahuila. A través de esta alianza, su hermano menor, Álvaro Moreira, busca la reelección para acumular tres legislaturas consecutivas.

Flores Reyna subraya que el “moreirato” persiste, habiendo dejado una profunda huella de:

  • Endeudamiento: La megadeuda de Coahuila se consolidó como una de las mayores tragedias financieras de México. Este esquema de pasivos descomunales se sostuvo con opacidad, presuntas falsificaciones de documentos y una ausencia total de rendición de cuentas.
  • Violencia e impunidad: Durante la administración de Humberto Moreira, la organización criminal de Los Zetas expandió su control territorial en Coahuila. Esto resultó en masacres, desapariciones, hornos clandestinos, secuestros y exterminios. Las instituciones estatales mostraron incapacidad criminal, omisión o incluso complicidad ante el crecimiento delictivo, evidenciado en casos como la matanza de Allende, los sucesos en el centro penitenciario varonil de Piedras Negras y los centros de exterminio en La Laguna.

La presencia de Humberto Moreira en plena campaña genera una atención considerable. A pesar de la evolución de los discursos y la aparición de nuevas figuras, una parte significativa de la ciudadanía identifica la operación de las mismas estructuras políticas “detrás del escenario.” El apellido Moreira funciona como un recordatorio de una época marcada por autoritarismo político, control territorial, corrupción financiera y una de las crisis humanitarias más severas que ha experimentado el norte del país. Aunque se han registrado avances en seguridad, estos no son suficientes para retener el empleo, un aspecto que el líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, también abordó, afirmando que el crimen organizado se asienta donde gobierna Morena.

Reciclaje de élites: La perpetuación del poder en el sistema coahuilense

A diferencia de las elecciones federales para la Presidencia de la República, senadurías y diputaciones, el PRI mantiene una ventaja significativa en las elecciones locales de Coahuila. Esta situación se atribuye a la continuidad de figuras pertenecientes a la élite política tradicional, quienes mantienen cercanía con el gobernador en turno. La politóloga Flores Reyna describe este fenómeno como una estructura que “se recicla y se administra por un solo llamado político que encabeza siempre el dirigente más importante del estado: el gobernador.” A través de esta dinámica, se reproducen las élites partidistas históricas. El Legislativo estatal se compone de 16 curules de mayoría y nueve de representación proporcional, puestos que a menudo son ocupados por estos perfiles.

Algunos ejemplos de candidatos del partido gobernante en Coahuila ilustran esta práctica:

  • Verónica Martínez: Solicitó licencia como diputada federal plurinominal, tras haber sido senadora por el principio de representación proporcional, y ahora busca un cargo legislativo local.
  • Diego Rodríguez Canales: Mano derecha del gobernador coahuilense, ostenta los cargos de director de Comunicación Social y secretario de Organización en el PRI. Adicionalmente, funge como suplente del magistrado presidente del Poder Judicial, Miguel Felipe Mery Ayup, y ocupa una posición destacada para una diputación plurinominal local. Su padre es concesionario de diversos medios de comunicación, y su hermano, José Ángel, preside la Comisión de Derechos Humanos del Estado. La familia mantiene una relación cercana con Humberto Moreira, quien fue el inicio de la trayectoria laboral de Diego y testigo en la boda de José Ángel, al igual que Jiménez Salinas.
  • Jorge Robles Loustaunau: Dirigente estatal del PRI y coordinador del grupo parlamentario tricolor en el Congreso. Accedió a esta posición por la vía plurinominal después de que el titular solicitara licencia el primer día de la legislatura.

Morena sin arraigo: El desafío de la identidad local y la deriva interna

En la oposición, un patrón similar se observa en Morena, donde el partido opera de manera diferente a como lo hace a escala nacional. Pese a ser la segunda fuerza política en el estado, Morena, en alianza con el Partido del Trabajo, ha logrado ocupar únicamente cargos plurinominales en el Poder Legislativo local. Para la elección actual, independientemente de los resultados, los participantes ya se preparan para las futuras elecciones municipales.

La salida de figuras clave como Andrés Manuel López Beltrán, encargado de la elección local de Morena, y la líder nacional morenista, Luisa María Alcalde –ahora consejera jurídica de la Presidencia–, dejó a los candidatos a la deriva. Flores Reyna apunta que los militantes de Morena en Coahuila a menudo provienen de las filas del PRI o el PAN, una procedencia “demasiado notoria.” Además, las redes territoriales del PRI impiden su consolidación. Si bien el partido posee ventajas derivadas de su trabajo nacional, carece de una identidad local sólida, especialmente cuando entre sus líderes se encuentra un panista como Luis Fernando Salazar.

Salazar Fernández se incorporó a Morena después de que el PAN le negara la candidatura a la gubernatura en 2018. Su trayectoria política incluye ser senador y diputado federal desde 2011. En 2021, solicitó licencia para postularse a la Presidencia Municipal de Torreón; sin embargo, su registro fue anulado por no presentar el informe de gastos de precampaña, y su padre, homónimo, apareció en las boletas. En la presente elección local, Morena, junto al Partido del Trabajo, busca la reelección de:

  • Alberto Hurtado: Mantuvo un rol poco crítico hacia el gobierno estatal hasta el inicio del actual proceso electoral.
  • Antonio Attolini: Ha sido crítico hacia el exterior, pero no dentro del partido, donde las designaciones a candidaturas replican las del PRI, aunque se denominan “coordinadores de defensa de la 4T” en lugar de “producto del dedazo.”
  • Antonio Flores Guerra: Ha estado vinculado a diversos escándalos, incluyendo contratos por venta de carbón a la Comisión Federal de Electricidad, el uso de un automóvil Lamborghini y la entrega de dinero en efectivo. Su hermana, Tania Flores, exalcaldesa de Múzquiz, está bajo investigación por presuntas irregularidades, y su nombre se baraja para futuros cargos de elección popular.

También destaca la senadora Cecilia Guadiana, hija del fallecido Armando Guadiana Tijerina, quien fue tres veces candidato morenista a la gubernatura. Su nombre figura como una posible abanderada para la elección a la gubernatura en 2029.

El colapso del PAN: Credibilidad fragmentada y simulación opositora

El Partido Acción Nacional (PAN) ha experimentado una transformación de ser el principal contendor y crítico del PRI a convertirse en una “simulación” que evita criticar al partido tricolor. Esta situación se consolidó después de sus alianzas con el PRI para la elección que llevó a Jiménez Salinas a la gubernatura y, a nivel nacional, con Xóchitl Gálvez como candidata presidencial.

La politóloga Flores Reyna explica que el PAN “anda queriéndose reconstruir,” pero “el desgaste que le dejó esa alianza, no le da para poder regresar porque perdió toda credibilidad en Coahuila.” Tras la ruptura de la coalición, el partido careció de liderazgos y estructura. Incluso su narrativa, que por años defendió valores políticos específicos, se ha diluido. Actualmente, el PAN “solo está sobreviviendo en el estado y gastando dinero.” Los panistas también mantienen a las mismas figuras que por décadas han ocupado cargos públicos, aunque en un número reducido, como Marcelo Cofiño, Guillermo Anaya Llamas y Gerardo Aguado, quien busca la reelección. Para la elección del próximo 7 de junio, la mayoría de los participantes son ciudadanos con nula trayectoria y reconocimiento político.

La desconexión legislativa: Propuestas vacías y el desgaste ciudadano

La investigadora señala que, a pesar de la estructura política del PRI con operadores en todo el estado, la participación ciudadana en los procesos electorales de Coahuila ha sido notable en los últimos años, contrastando con el resto del país. Un ejemplo de esto es que en el año anterior, Coahuila registró la participación más alta en las elecciones del Poder Judicial, tanto local como federal.

Sin embargo, a pesar de esta participación, persiste una percepción de una considerable distancia entre la ciudadanía y la clase política. Esta desconexión conduce a un “cansancio y desencanto,” con el riesgo de un aumento en el abstencionismo. Las propuestas de los candidatos de todos los partidos, afirma Flores Reyna, no guardan relación directa con las responsabilidades que deberían asumir desde el Poder Legislativo.

Un caso ilustrativo son las violaciones a los derechos humanos, donde no se presentan propuestas concretas para:

  • Mejorar los presupuestos destinados a la atención de víctimas.
  • Fortalecer la Comisión de Búsqueda.
  • Desarrollar proyectos para el seguimiento psicoemocional de las familias afectadas.
  • Promover la apertura de archivos.
  • Implementar medidas para combatir la crisis forense.

El Congreso podría influir significativamente en estas áreas mediante el presupuesto, la legislación y la fiscalización de los organismos creados por el gobierno. Sin embargo, “mientras no encuentren a las personas, todos los esfuerzos que se hagan van a seguir siendo simulaciones.” Los candidatos, en tiempo de campaña, a menudo ofrecen “servicios públicos, regularización de predios y limpieza de plazas,” que son tareas que corresponden a las autoridades municipales o estatales, muy alejadas de las necesidades legislativas.

El juego de los minoritarios: Alianzas y la estrategia de la subsistencia

Ante la ausencia de propuestas legislativas sustantivas, el PRI busca retener el control absoluto de los poderes en Coahuila. Morena, por su parte, aspira a mantener su vigencia en espacios limitados. El PAN se esfuerza por sobrevivir en el estado. El resto de los partidos, categorizados como la “chiquillada,” operan con el objetivo principal de conservar su registro.

  • Unidad Democrática de Coahuila (UDC): Busca mantenerse vigente a través de su alianza con el PRI.
  • México Avante: Liderado por Fernando Rodríguez, quien anteriormente apoyó al Partido del Trabajo (PT), fue visto con Diego Rodríguez Canales y, días después, solicitó retirar el fuero a Antonio Flores, de quien es suplente.
  • Partido Verde Ecologista de México (PVEM): Ha mantenido una baja votación en Coahuila. Históricamente aliado del PRI, en 2018 decidió sumarse a Morena.
  • Movimiento Ciudadano: Aunque no formalmente, se le considera un aliado del PRI por sus acciones.
  • Nuevas Ideas: Descendiente del Partido Joven, es dirigido por Oscar Alberto Cano Jiménez, originario de Hermosillo, Sonora, donde ocupó cargos partidistas en el PRI y fue diputado local.
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