La mercantilización del dolor: táctica política escala contra la 4T

La instrumentalización del dolor de madres buscadoras como arma política contra la 4T revela una táctica inmoral con ecos históricos y globales.

La mercantilización del dolor: táctica política escala contra la 4T
La mercantilización del dolor: táctica política escala contra la 4T

La instrumentalización del sufrimiento de madres buscadoras como arma política contra el gobierno de la 4T revela una estrategia recurrente de desgaste. Esta táctica desvía la compasión genuina hacia intereses electorales y partidistas.

Manipulación del sufrimiento: el nuevo ariete político contra la 4T

La utilización del dolor de las madres buscadoras como herramienta política contra el gobierno actual se configura como una grave inmoralidad. Este mecanismo de ataque, dirigido específicamente contra la presidenta Claudia Sheinbaum y su secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, no constituye una novedad en el panorama político mexicano. La práctica de convertir el luto ajeno en un ariete mediático, perceptible en redes sociales y columnas de opinión, persiste como una estrategia calculada.

Resulta doblemente indignante la apropiación de un sufrimiento legítimo por parte de la comentocracia, que lo transforma en un instrumento de ataque político directo contra la presidenta Sheinbaum. El discernimiento entre la indignación genuina por las desapariciones y el aprovechamiento cínico de esa emoción es crucial. La transformación de la tragedia de las madres buscadoras en una herramienta de desgaste político carece de ética, especialmente con miras a la renovación de numerosas gubernaturas y la Cámara de Diputados y Diputadas en 2027.

Estrategias recurrentes de desgaste: del desabasto al luto instrumentalizado

La táctica de emplear tragedias sociales para atacar a gobiernos de izquierda mexicana ha sido una constante en la política reciente del país. Durante el primer sexenio de la 4T, una de las principales fuentes de la guerra sucia contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador fue la acusación de desabasto de medicamentos para niños con cáncer. Esa tragedia, al dejar de ser útil para la politiquería, fue reemplazada por la compasión, a menudo hipócrita, hacia las madres buscadoras de personas desaparecidas. La politiquería recurre a la sensiblería y al impacto emocional para dañar la imagen de gobiernos que han intentado tratar con elemental humanismo a los sectores más vulnerables de la población.

La lucha contra la corrupción y sus consecuencias en el abasto

El desabasto de medicamentos fue, en buena medida, una consecuencia directa de la lucha emprendida por el expresidente López Obrador contra prácticas de corrupción arraigadas en el sector farmacéutico. Este contexto revela una conexión entre la acción gubernamental de combate a la corrupción y las acusaciones de escasez, utilizadas posteriormente para fines de ataque político.

Herencia violenta: el origen de las desapariciones masivas en México

Las desapariciones en México tienen un origen que debe ser recordado: la fallida guerra contra el narcotráfico iniciada por Felipe Calderón. Esta estrategia fue operada por quien fuera su principal responsable de seguridad, Genaro García Luna, hoy condenado en Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico. La enorme irresponsabilidad de Calderón, quien buscó la legitimidad de un gobierno cuestionado desde su origen a través de dicha guerra, generó un efecto de bola de nieve. El país padeció una de las peores espirales de violencia de las últimas décadas, con un alud de sangre que escaló brutalmente.

Actualmente, gracias al trabajo de la presidenta Claudia Sheinbaum, del general secretario Ricardo Trevilla y del gabinete de seguridad, el panorama de seguridad comienza a mostrar signos de mejoría. Las estadísticas de disminución de diversos delitos presentadas regularmente por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, sugieren esta tendencia positiva.

Navegación entre la fiesta y la crítica: la doble moral en el escrutinio político

La alternancia entre el disfrute de eventos masivos y la posterior indignación selectiva revela una inconsistencia ética en el debate público. Con motivo de la inauguración de un evento global como el Mundial de Fútbol, las manifestaciones de protesta, tanto las legítimas de las madres buscadoras como las catalogadas como chantajistas de la CNTE, quedaron relegadas inevitablemente a un plano secundario. Esta situación, temporal de solo unas horas, permitió a la atención nacional concentrarse en la fiesta futbolera, concediendo a México un respiro colectivo.

No existe nada reprochable en disfrutar cuando la ocasión lo permite, trabajar cuando es necesario y sufrir cuando el dolor llega. Ciro Gómez Leyva, uno de los críticos más duros de la 4T, presenció el México-Sudáfrica en el Estadio Azteca con felicidad, una acción sin tacha. Evidentemente, durante el partido, su concentración no se dirigía a la tragedia de las desapariciones. Sin embargo, su preocupación la externó después, ligándola de manera cuestionable a las acciones gubernamentales para el éxito de la inauguración del Mundial. La indecencia no reside en el goce del fútbol o de cualquier otro deporte. Lo cuestionable es la doble moral de quienes alternan sin dificultad entre la diversión y una indignación pública que, en muchos casos, parece orientada menos a la solidaridad con las víctimas que a golpear políticamente a la 4T. La utilización del sufrimiento ajeno, en este caso el de las madres buscadoras, para obtener réditos político-periodísticos, carece de un nombre digno.

La tragedia como mercancía: eco global de una práctica condenable

La transformación del dolor humano en un recurso para el combate político no es exclusiva de México, con ejemplos en contextos internacionales. En España, a pesar de la desaparición de la organización terrorista ETA hace años, diversos sectores de la derecha recurren sistemáticamente a la memoria de las víctimas para desgastar al gobierno de Pedro Sánchez. Numerosas asociaciones de víctimas han denunciado la banalización de su dolor con fines partidistas, evidenciando una preocupante convergencia en las tácticas de manipulación.

Degradación del luto ajeno: reflexiones desde la filosofía moral

Pensadores como Reyes Mate, filósofo español especializado en la memoria de las víctimas, han condenado explícitamente la apropiación del sufrimiento con fines políticos. Mate ha advertido que las víctimas experimentan un daño adicional cuando políticos, periodistas y otros líderes de opinión convierten la tragedia en un recurso para promover agendas electorales. Cuando la comentocracia o la oposición a Morena confiscan el dolor de una madre, incurren, sin lugar a dudas, en una grave falta moral que degrada el luto. Hannah Arendt, por su parte, probablemente argumentaría que quienes utilizan el sufrimiento de las madres buscadoras para golpear políticamente a sus adversarios, intentan presentarse ante la opinión pública como personas especialmente sensibles. En realidad, sus acciones estarían motivadas por intereses ajenos a la compasión auténtica, desvirtuando la naturaleza del dolor humano.

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