La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo descarta que el homólogo estadounidense, Donald Trump, lidere la ofensiva contra México, atribuyendo los esfuerzos a sectores de ultraderecha. El gobierno mexicano busca mantener una relación bilateral favorable con Estados Unidos.
Sheinbaum desenmascara la estrategia detrás de las tensiones bilaterales
La presidenta Sheinbaum Pardo confesó públicamente que no considera a Donald Trump como el principal impulsor de la ofensiva contra México. Esta declaración se realizó durante la conferencia matutina del 1 de junio. La mandataria reiteró el compromiso de su administración con una relación bilateral sólida. “Hay mucho diálogo con el Gobierno de Estados Unidos”, afirmó, enfatizando su convicción de que el presidente Trump no ha encabezado esta ofensiva en los distintos temas de tensión. La postura del gobierno es buscar una relación constructiva con todas las áreas del Gobierno de Estados Unidos, según lo declarado en Palacio Nacional.
En las últimas semanas, Estados Unidos ha intensificado sus acciones contra México, incluyendo la injerencia de la CIA en el país. Sheinbaum atribuyó estos esfuerzos a:
- Sectores de la ultraderecha de Estados Unidos: buscan una relación deteriorada con México.
- Razones ideológicas: desacuerdo con el gobierno actual mexicano.
- Alianza con la ultraderecha en México: aquellos que, según la presidenta, han transicionado de posiciones de centro-derecha a la extrema derecha.
La brújula moral en la era digital: Sheinbaum y la encíclica del Papa
La titular del Ejecutivo federal retomó la Encíclica del Papa León XIV para analizar el contexto actual, específicamente en lo que respecta a la Inteligencia Artificial. La encíclica aborda cómo la justicia social debe adaptarse al entorno creado por las tecnologías digitales.
El fragmento citado por la mandataria destaca que:
- La difusión de redes globales, plataformas y sistemas de IA transforma la manera de informarse, comunicarse y acceder a servicios.
- Un orden social justo en la era digital debe asegurar un acceso igualitario a oportunidades para todos.
- Protege a los grupos más pequeños y vulnerables.
- Se opone activamente al odio y la desinformación.
- Somete a control público el uso de datos y tecnologías, priorizando la dignidad humana y el bien común sobre el beneficio económico.
Sheinbaum concluyó su análisis cuestionando la verdadera motivación detrás del progreso tecnológico: “¿Realmente responden a un progreso de la humanidad o responden a otros intereses?”.



