Cerco petrolero y clima escalan acumulación de desechos en Cuba

La grave crisis de basura en Cuba se exacerba por el bloqueo petrolero, el clima y la ineficacia de la recogida. Descubre cómo la escasez de combustible paraliza los servicios y cómo las comunidades responden al desafío ambiental.

Cerco petrolero y clima escalan acumulación de desechos en Cuba
Cerco petrolero y clima escalan acumulación de desechos en Cuba

La grave acumulación de basura en Cuba se intensifica por el bloqueo energético de EE. UU., la escasez de petróleo que frena la recogida, y las condiciones climáticas de calor y humedad, generando riesgos sanitarios y paralizando la vida urbana.

Colapso de servicios urbanos: La crisis ambiental en La Habana

La problemática de la acumulación de basura en Cuba ha experimentado una agudización significativa en las últimas semanas. Este fenómeno se manifiesta principalmente en La Habana y otras ciudades relevantes del país. La ingente cantidad de desechos se suma a un contexto ya complejo, marcado por el bloqueo energético estadounidense, que impone cortes de luz de hasta 20 horas diarias, escasez de agua, interrupciones en el transporte y una semiparalización de la vida doméstica.

Deterioro en Belascoaín: El epicentro de la saturación

En la calle Belascoaín, ubicada en La Habana, un basurero improvisado ha crecido de manera alarmante. La pila de desperdicios incluye bolsas rotas, papeles, cartones, escombros y restos de alimentos en proceso de putrefacción. Este foco de insalubridad es rodeado por moscas y gatos, mientras el hedor se propaga por la brisa marina cercana, afectando directamente a los residentes. Las temperaturas en ascenso y la inminente temporada de lluvias incrementan el desasosiego entre los vecinos, quienes temen un empeoramiento de la situación.

Frente a la escasez de servicios de recogida, los habitantes han recurrido a la quema de desechos. Esta práctica ha provocado destrozos en la infraestructura pública, como postes y cables, y ha disparado la preocupación de autoridades y expertos debido a sus efectos insalubres. Sin embargo, este contexto adverso ha catalizado la emergencia de iniciativas ciudadanas orientadas a mitigar la acumulación de los residuos.

Impacto directo en la vida ciudadana y la salud pública

La presencia de vertederos improvisados en zonas urbanas densamente pobladas genera un impacto directo y severo en la calidad de vida de los ciudadanos. La cercanía de estos focos de insalubridad a puntos críticos de la infraestructura social amplifica los riesgos.

Proximidad a infraestructuras críticas: Hospitales y escuelas

Un caso emblemático de la crisis se localiza frente al Hospital Hermanos Ameijeiras, una institución médica de 24 pisos en Centro Habana. María Odalys Ramírez, una ama de casa de 63 años, describe la situación como “deprimente”, destacando la presencia de moscas, la insalubridad y la proliferación de ratas. La residente, cuya vivienda colinda con el vertedero de la calle Belascoaín, expresa el temor de que la situación se deteriore aún más con el calor y los aguaceros característicos de la temporada ciclónica, la cual se extiende desde el 1 de junio hasta noviembre.

Escenarios similares se replican en otros barrios capitalinos, incluyendo Plaza de la Revolución, 10 de octubre y Habana del Este. Los desechos obstruyen parcialmente calles, mientras vehículos y peatones deben esquivarlos. Los residentes denuncian irregularidades en la frecuencia del servicio de camiones recolectores, que también se acumulan cerca de escuelas, restaurantes y paradas de taxis.

El déficit operativo: Restricciones energéticas y logísticas

La incapacidad de gestionar eficazmente los residuos sólidos urbanos tiene raíces profundas en las limitaciones operativas y las restricciones impuestas por la escasez de recursos.

Escasez de combustible: Factor clave en la interrupción de la recogida

Un reporte de la estatal empresa Servicios Comunales, emitido a mediados del año pasado (julio de 2025), indicaba que La Habana, con una población de dos millones de habitantes, generaba 30.108 metros cúbicos de desechos sólidos diarios, de los cuales solo se recogían 17.000 metros cúbicos. En aquel momento, solo el 57% de los equipos recolectores estaban operativos, debido a daños mecánicos y la falta de repuestos.

Estas cifras no reflejan la magnitud actual del problema, ya que en enero se inició un cerco petrolero que ha privado a la isla del combustible necesario para el movimiento diario. A principios de año, el entonces presidente Donald Trump había amenazado a cualquier país que intentara vender petróleo a Cuba, intensificando la presión sobre la nación. La producción nacional de crudo cubre únicamente el 40% de la demanda, lo que significa que el combustible disponible apenas alcanza para energizar industrias, hogares, centros de salud, la producción de alimentos o el abastecimiento de agua, impactando directamente la capacidad de recogida de residuos.

Riesgos sanitarios y daños a la infraestructura por las quemas

La práctica de quemar desechos, impulsada por la falta de un sistema de recogida eficiente, conlleva graves consecuencias tanto para la infraestructura como para la salud pública.

Advertencias de expertos: Consecuencias ambientales y de salud

La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) ha emitido una advertencia sobre los daños provocados por las quemas incontroladas de basureros improvisados. Estos incendios han consumido postes, cables y gabinetes, dejando a comunidades incomunicadas. Paralelamente, el Centro de Neurociencias de Cuba ha alertado sobre los peligros para la salud derivados del humo generado por la combustión de desechos, que contiene sustancias tóxicas.

Odalys Goicochea Cardoso, directiva del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, ha señalado que “el manejo inadecuado de los residuos sólidos urbanos” es una de las principales problemáticas ambientales identificadas en la estrategia nacional y provincial de La Habana. Goicochea Cardoso también ha advertido que la combinación de las limitaciones de Servicios Comunales para la recogida, el aumento de las temperaturas y las próximas lluvias podría agravar la situación, facilitando la procreación de moscas y mosquitos transmisores de enfermedades. No obstante, el ministerio busca colaborar con las comunidades y apoyarlas para impulsar una gestión más organizada de los residuos y fomentar el reciclaje.

Innovación comunitaria: Estrategias locales contra la acumulación de basura

Ante la insuficiencia de los servicios oficiales, la ciudadanía ha desarrollado modelos de autoorganización y proyectos que demuestran la viabilidad de una gestión de residuos más eficiente a nivel local.

El Batazo: Un modelo de gestión de residuos en Los Sitios

En el barrio Los Sitios de la capital, “El Batazo” se erige como uno de los casi media docena de proyectos en La Habana que buscan mantener las calles limpias. Este programa cubre ocho manzanas, donde uno de sus recolectores circula dos veces al día, haciendo sonar una campanilla para retirar los desechos que han sido previamente separados en las viviendas, distinguiendo entre residuos orgánicos y materiales reciclables. Los mismos recolectores se encargan de barrer las calles.

Posteriormente, “El Batazo” comercializa materiales como aluminio y vidrio al Estado, mientras que los desechos orgánicos se utilizan para alimentar animales. Los residuos restantes son trasladados a un vertedero gestionado por las autoridades. Evelyn Martínez Mendoza, colaboradora del proyecto, destaca el impacto fundamental de “El Batazo”: “demuestra a la comunidad que se puede vivir en un entorno más limpio, se puede valorizar lo que llamamos basura y sacarle un partido”. En otros barrios de La Habana, los vecinos también se coordinan de forma autónoma para la gestión de residuos o se han organizado en cooperativas, evidenciando una respuesta social resiliente frente a la crisis ambiental.

Comparte:
AL MOMENTO