La Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación del Estado de México (SECTI) descarta una prohibición total de dispositivos móviles en los planteles escolares y opta por implementar un marco normativo integral tras consultar a la comunidad educativa.
El cambio de enfoque hacia la normativa escolar
La estrategia estatal se aleja de la restricción absoluta para priorizar la construcción de reglas claras sobre el uso de la tecnología dentro de las aulas.
El titular de la SECTI, Miguel Ángel Hernández Espejel, enfatizó que la política educativa no se fundamenta en vetar el acceso a los dispositivos. En su lugar, el objetivo es establecer una reglamentación específica que ordene la interacción digital durante la jornada académica.
Mecanismos de participación y consulta ciudadana
Las autoridades educativas abrirán espacios de diálogo durante septiembre para integrar las perspectivas de los actores involucrados en el ecosistema escolar.
El proceso de creación del marco regulatorio contempla la realización de dos foros regionales diseñados para recoger las posturas de:
- Padres de familia: quienes integran el núcleo fundamental de la vigilancia educativa.
- Alumnos: usuarios directos de los dispositivos móviles en el entorno académico.
- Maestros: personal docente encargado de la mediación pedagógica diaria.
Los encuentros se llevarán a cabo en las regiones de Toluca y el Valle de México, garantizando una representación geográfica amplia dentro de la entidad.
Riesgos y beneficios en el entorno educativo
La administración reconoce la dualidad de los teléfonos móviles, identificándolos como herramientas de aprendizaje potencial pero también como agentes disruptivos para el bienestar estudiantil.
Hernández Espejel expuso que la dependencia tecnológica en los centros de estudio conlleva riesgos críticos que justifican la necesidad de un ordenamiento. Las problemáticas identificadas por la SECTI son:
- Desatención académica: interferencia directa en los procesos de aprendizaje.
- Alteraciones del descanso: impactos derivados del uso ininterrumpido.
- Salud mental: afectaciones vinculadas al consumo constante de contenido digital.
- Violencia digital: riesgos de acoso escolar, ciberbullying y dinámicas de hostigamiento dentro de las redes.
Corresponsabilidad entre la escuela y el hogar
El éxito del marco normativo depende de una sincronía operativa entre las acciones implementadas en las instituciones y la disciplina practicada en los domicilios.
La postura oficial subraya que la educación es una responsabilidad compartida donde las medidas escolares pierden eficacia si no son replicadas en el ámbito doméstico. El secretario insistió en que el núcleo familiar debe actuar como el primer filtro y supervisor de la conducta digital de los estudiantes, consolidando así el impacto de las políticas preventivas.




