El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ajustó los aranceles sobre diversas importaciones de acero, aluminio y cobre el pasado lunes, disminuyendo gravámenes en equipos agrícolas y de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC), y extendiendo la tasa mínima a otra maquinaria industrial. Estas acciones buscan reconfigurar la dinámica comercial y fomentar el uso de metales de producción estadounidense.
Cómo la directiva ejecutiva redefinió gravámenes clave
Mediante una orden ejecutiva, la administración Trump implementó una serie de modificaciones arancelarias significativas. Una de las principales medidas consistió en la reducción de los aranceles sobre equipos agrícolas, incluyendo cosechadoras y segadoras, pasando del 25% al 15%. Similarmente, los sistemas HVAC también se beneficiaron de esta disminución, ajustando su gravamen del 25% al 15%.
Ampliación de categorías y estímulo al uso de metales nacionales
La directiva ejecutiva también amplió la categoría de equipos industriales sujeta a una tasa arancelaria del 15%. Ahora, esta sección incluye equipos industriales móviles como excavadoras y montacargas, siempre que su importación provenga de países que mantengan acuerdos comerciales vigentes con Estados Unidos.
Adicionalmente, la orden establece un incentivo claro para el uso de metales estadounidenses. Los países que certifiquen utilizar al menos un 85% de acero o aluminio fundido y vertido, o fundido y colado por peso en sus productos, podrían calificar para una tasa arancelaria preferencial del 10%. Esta disposición tiene como objetivo principal alentar a las empresas extranjeras a integrar una mayor proporción de metales de origen estadounidense en sus cadenas de suministro.
Los cambios entraron en vigor el lunes y poseen un carácter temporal. Su expiración está programada para finales del año 2027. Donald Trump manifestó en su orden que “esta modificación temporal toma debidamente en cuenta el papel de estos productos en la actividad económica productiva en Estados Unidos”.
El sendero histórico de la política arancelaria estadounidense
La imposición de aranceles sobre el cobre, el acero y el aluminio no es una medida reciente. Estos gravámenes iniciales fueron establecidos durante el primer mandato de Trump en el año 2018, amparándose en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962. Dicha sección confiere al presidente la autoridad para aplicar aranceles a importaciones consideradas una amenaza para la seguridad nacional. La continuidad de estos aranceles fue confirmada mediante una renovación en abril de 2025.
Desde su implementación original, la administración ha realizado ajustes progresivos a estas políticas.
Evolución de las tasas arancelarias en metales
- Junio de 2025: Se incrementaron la mayoría de los aranceles sobre importaciones de acero y aluminio, elevándolos a un 50% desde el 25% previo.
- Abril de 2026: Se fijó una tasa arancelaria uniforme del 50% para bienes manufacturados total o casi totalmente de aluminio, acero o cobre. Este grupo incluye productos como bobinas de acero y láminas de aluminio. Simultáneamente, se estableció una tasa arancelaria del 25% para productos derivados elaborados “sustancialmente” de acero, aluminio o cobre.
La resonancia política detrás de los ajustes comerciales
Los recientes ajustes arancelarios no han pasado desapercibidos en el análisis político. Barry Appleton, profesor de derecho y codirector del Centro de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho de Nueva York, sugirió que estas modificaciones podrían estar más vinculadas a consideraciones de las elecciones de mitad de mandato que a un alivio genuino para el sector agrícola.
Appleton argumentó que el contexto actual se caracteriza por un aumento en las quiebras agrícolas y una disminución general del ánimo en el sector. Además, senadores republicanos han emitido advertencias abiertas sobre posibles reveses de su partido en las próximas elecciones de mitad de mandato, especialmente en estados agrícolas estratégicos. En este escenario, Appleton interpretó la proclamación como una respuesta de la Casa Blanca destinada a ofrecer “una migaja al cinturón agrícola antes de que los votantes” emitan su sufragio.



